La plantación de la variedad Graciano se
realizó con el fin de ampliar la gama varietal y aportar diversidad al conjunto
de la finca.
Dicha variedad Graciano, que ya se utiliza como complemento del Tempranillo en La Rioja, es una buena muestra de adaptación a las condiciones del Pago de una gran variedad de uva. Con personalidad propia, buen color, acidez y buen nivel de azúcar, es de maduración tardía y por lo tanto ideal para vinos con capacidad de envejecer.
La cosecha 2006, después de las podas en verde y la vendimia en verde en época de envero, supuso una producción de 5 toneladas por hectárea de una uva en perfectas condiciones físico-químicas y sanitarias para la elaboración de vino. La vendimia, mecanizada, se realizó con baja temperatura a finales de septiembre de 2006. El transporte a bodega, en remolques con doble fondo de pequeña capacidad, fue rápido. La uva se despalilló y posteriormente se realizó una selección manual para garantizar la limpieza total de la uva previo al encubado.
La fermentación alcanzó 28 ºC y duró 8 días. La maceración se prolongó durante 10 días más después de haber eliminado todas la semillas. El primer trasiego se realizó a mediados de noviembre a la espera de entrar en barricas seleccionadas, de roble francés, americano y búlgaro nuevas, de 300 litros de capacidad, y se llenaron a finales de noviembre de 2006. La saca fue a finales de mayo de 2007. Después se efectuó el ensamblaje de la barricas y una clarificación del vino con albúmina de huevo que, junto con una ligera filtración, supuso que el vinco quedó preparado para el embotellado que fue hecho el día 21 de junio del año dos mil siete.
El resultado de todo ello ha sido el
Pago de Guzque 2006, primero de la línea Graciano, vino joven y divertido, que
mejor expresa el carácter de la uva. Se han hecho dos elaboraciones diferenciadas: la primera se identifica con la letra "Z", recogida en la etiqueta; la segunda se identifica con la letra "Ñ", también impresa.
Es un vino muy concentrado y espeso, con color rojo púrpura de alta intensidad. En nariz es potente y fresco con matices de juventud y extraordinarios recuerdos a flores, hierbas frescas y tierra mojada. En boca es amplio, corpulento y sabroso, mineral y balsámico.
Vino enigmático y profundo. Para disfrutar ya con toda su juventud aún con la larga vida que le queda por delante. Embotellado en botella de vidrio verde, casi negro, de 750 ml. Con tapón natural de alta calidad. Caja de seis botellas tumbadas. Elaborado y embotellado bajo la dirección técnica del prestigioso y reconocido enólogo Juan Fuente Rus, en Mont-Reaga. Monreal del Llano (Cuenca).